Rutina
jueves, 22 de febrero del 2007 a las 19:28
la que posee
nuestro temperamento:
facilitarnos prontamente
en los momentos más tensos,
de esas palabras
que más hieren,
de otorgarles a nuestros labios
un arsenal de frases
listo para ser usado
y así lastimarnos,
y distanciarnos,
cerrando con ello
todas las puertas,
cortando de esta manera
cada camino.
En cambio
cuando se intenta
reconstruir la armonía
tan lenta y cuidadosamente
como a una torre de naipes,
o cuando simplemente,
se intenta transmitir
la felicidad
que nace de la compañía,
de la unión,
del afecto,
la boca se vuelve
un inmenso desierto
y los silencios abundan
como la misma arena.
Ese absurdo orgullo
mientras más intenta aparentar
ser fuerte,
más nos sigue debilitando
ante esa inevitable
y ruin rutina,
que nos enceguece,
nos anula,
y nos impide apreciar
en todos sus detalles,
ese paraíso,
ese hermoso cielo,
oculto y deslumbrante,
en el que habitualmente
nos encontramos
tu y yo.

